viernes, 8 de febrero de 2008

ETNOMETODOLOGIA E INDEXICALIDAD

ETNOMETODOLOGIA E INDEXICALIDAD

La realidad objetiva de los hechos sociales es una realización continua y práctica, en cuanto toda se produce localmente, está organizada naturalmente y es reflexivamente descriptible.

  1. Como investigadores, si deseamos comprender el significado de las palabras que se generan en los procesos sociales, es necesario considerar como elemento fundamental la indexicalidad en el tratamiento de la información.

El tema de la Indexicalidad tal y como es abordado por la Etnometodología representa un intento efectivo de introducir el aspecto lingüístico en la teoría sociológica. Además, si admitimos que la naturaleza del discurso y de la acción social es irremediablemente indexical, deberá reinterpretarse la relación entre el actor y la norma, y en consecuencia entre el razonamiento profano y el profesional.

La indexicalidad es uno de las nociones centrales de la Etnometodología. Para los etnometodólogos la vida social se construye a través del lenguaje, no el de los lingüistas o gramáticos, sino el lenguaje natural, el de la vida cotidiana. Para Garfinkel, la indexicalidad afecta al conjunto del lenguaje y la acción social. Su interés no se centra tanto en la existencia de "expresiones indéxicas" como en las "características indéxicas" de toda expresión.

La indexicalidad se refiere tanto al uso de la situación para crear la independencia del contexto como al uso de elementos específicos de un tiempo y lugar determinados para generar el significado. La afirmación de que el significado se crea y se mantiene mediante el uso de recursos metódicos es fundamental para diferenciar la etnometodología del estructuralismo. El "miembro" no sólo domina series de normas sintácticas y semánticas sino también "características indicativas", supuestos, convenciones e información contextual con el fin de enterarse de lo que "ocurre" en una situación determinada. Las cláusulas "ad hoc", "etceteras", "formulaciones" o "glosas" son recursos metódicos que organizan el significado contextualmente.

Las expresiones indéxicas son expresiones tales como "eso", "aquí", "yo, "la gente", etc.., que adquieren sentido a partir del contexto en el que se enuncian. El fenómeno de las expresiones indéxicas nos permite observar que una palabra puede tener significado transituacional pero tiene también un significado distinto en toda situación particular en que se utilice, y exige del receptor que "vaya mas allá de la información que se le da" (Bar Hillel,1954.).

Es importante señalar que la noción de dependencia contextual de las expresiones del lenguaje natural es insuficiente si no se precisa que el contexto, en cuanto tal, no es una situación externa a la descripción. Por esta razón, Bar Hillel propuso, para captar la indexicalidad como fenómeno empírico, la noción de par ordenado contexto/expresión, partiendo de la idea de que no se puede decir nada referente a una expresión indéxica sin incluir el contexto pragmático. La identificación de Indexicalidad con dependencia del contexto fue uno de los principales problemas con que se tropezaron los etnometodólogos.

La diferencia entre los filósofos de la ciencia y la visión de Garfinkel, consiste esencialmente en el hecho de que los filósofos han intentado eliminar este tipo de expresiones o limitarlos a situaciones no científicas. Indudablemente, son expresiones incómodas para la ciencia porque una frase como "está lloviendo", no se puede decir atemporalmente, mientras que otra frase como "llueve en San Sebastian el 27 del IV de 1995 a las 16,30" puede ser dicha atemporalmente, ya sea verdadera o falsa. Ahora bien, las frases de la ciencia deben de ser atemporalmente verdaderas o falsas, por tanto independientes del contexto de su empleo. Para los etnometodólogos, sin embargo, los científicos pierden el tiempo buscando remediar las propiedades de indexicalidad del discurso práctico pues todo remedio está a su vez situado. En cualquier estudio de las acciones prácticas, la distinción y substitución de expresiones indéxicas por expresiones objetivas, no se realiza más que con fines estrictamente prácticos y hasta donde esos fines lo exigen.

Desde el punto de vista etnometodológico, no sólo el lenguaje sino todas las formas simbólicas, enunciados, gestos, reglas, acciones, etc., siguen siendo incompletas excepto en el momento de producirse puesto que cualquier intento de completarlas abre una nueva "incompletud".

Hablar de indexicalidad significa, desde este punto de vista y en contra de lo que pretende la ciencia tradicional, que el sentido es siempre local y que no hay generalización posible. Esta constatación dificulta cualquier empresa de construcción de una semántica para una lengua concreta, lo que, a su vez, compromete gravemente toda posibilidad de construir gramáticas formales, recordemos aquí las dificultades encontradas por la escuela chomskiana en esta materia.

El fenómeno de Indexicalidad refuerza la idea de atenerse a la situación en curso convirtiéndose, en manos de los etnometodólogos, en una herramienta privilegiada para la interpretación de la acción. Dado que la contextualización de las acciones es siempre una contextualización imputada, esa misma imputación se convierte en un elemento clave para poder explicar dichas acciones.

INDEXICALIDAD Y REFLEXIVIDAD

Las nociones de Indexicalidad (Indexicalidad) y Reflexividad son centrales para la Etnometodología (Etnometodología) porque contemplan dos aspectos determinantes para el estudio de la acción social. Si la Indexicalidad se ocupa del aspecto contingente del lenguaje, su relación con el contexto, la Reflexividad es su aspecto constitutivo.

La objetividad y realidad de lo que sucede en una situación, depende de cómo los miembros la observan como una ocasión localizada y que presenta un orden social objetivo. Al mismo tiempo, la percepción del orden social como objetivo y real es una realización de los propios miembros en la misma situación. De manera que, el carácter factual de cualquier situación depende reflexivamente de sí misma.

La noción de "miembro" es clave en el abordaje etnometodológico del mundo social. Si la inclusión del observador en la situación parecía augurar una perspectiva fenomenológica, la noción de "Miembro" no se refiere ni a un ego, ni a un self, ni a una conciencia, sino al "dominio del lenguaje natural". Este dominio no se refiere a su corrección sintáctica o semántica sino a su competencia comunicativa. El "miembro" está exclusivamente relacionado con la actividad en curso por lo que cualquier cuestión histórica o de identidad se pone en juego por una operación de selección, una tipificación producida en el momento de la interacción.

El hecho de que para la etnometodología el lenguaje sea más importante que la conciencia, que se interese más por los métodos que por las personas y, en definitiva, expulse al sujeto humano del centro de la vida social, nos acerca a una perspectiva de corte estructuralista, más bien a un movimiento de "descentramiento del sujeto" que, a pesar de asociarse al estructuralismo, caracteriza también a otras aproximaciones sociales y debe ser considerado por cualquiera que tenga interés en la filosofía o la teoría social modernas.

Surgido bajo diversos aspectos en la literatura post-estructuralista, este movimiento considera que el "yo" en tanto que elemento de una totalidad "anónima", el lenguaje, y significando algo distinto que su objeto, de la misma manera que el significado "árbol" no es el objeto "árbol", no debe ser considerado como portador de ningún privilegio filosófico.

Sin embargo, la etnometodología prima la acción tanto sobre la conciencia como sobre el lenguaje. Los métodos de los miembros interesan a Garfinkel en el "haciendo" de la acción situada. Pero para acceder al "haciendo" hay que abandonar la "actitud natural". En este sentido, la reflexividad es un fenómeno "seen but unnoticed" (visto pero sin reparar en ello) por los actores sociales. Hay que abandonar la "actitud natural" para que la reflexividad se haga visible, se convierta en fenómeno.

Garfinkel abordó el tema de la Reflexividad en el capítulo primero de los Studies in Ethnomethodology (1967), en el marco de una institución que investiga los suicidios.

Estas investigaciones se hacen en el marco de un organismo, el S.P.C. (Suicide Prevention Center), que constituye su entorno organizado. Para Garfinkel, el S.P.C., se autoorganiza prácticamente como realidad objetiva, ordenada, dotada de racionalidad y de coherencia, de manera que sus propiedades puedan ser observadas reconocidas, descritas o contadas por el mero hecho de que ocurren, de su realización práctica continuada. Esta autoorganización se traduce por la disposición de los materiales, por una división del trabajo, por la definición de los procedimientos de investigación, de los procedimientos de constitución o revisión de los dosieres, de los procedimientos de archivación del material, y otros. También se organiza sin embargo como organismo construido; por el sesgo de las prácticas de investigación e interpretación sobre él mismo, de los informes en los que él aparece como realidad objetiva, con identidad propia, dotado de una finalidad y de una estructura de orden.

Los elementos de autoorganización nombrados, informan las actividades de los miembros de manera que tanto aquellos como sus actividades contribuyen a la organización del organismo. En otros términos, las investigaciones de los miembros, son actividades prácticas que ellos organizan racionalmente en función de las contingencias del momento de su realización y de los fines prácticos a los que están dedicadas. Ahora bien, su carácter ordenado y su racionalidad interna, siendo observables, descriptibles e informables, están sostenidos por los recursos y las disponibilidades concretas del organismo. Por otro lado, los miembros tienen a su disposición, a partir de los informes de que disponen y de los que contribuyen a producir, una representación del organismo como realidad objetiva, ordenada racionalmente en función de razones sociales. Esos informes son parte integrante de sus circunstancias prácticas e informan su actividad investigadora.

Garfinkel ya había demostrado que el contexto de la acción no es lo único que la constituye sino que los métodos por los que se explicita el contexto también contribuyen a dar sentido a esa misma acción (Indexicalidad). La "acción" y el "contexto" son elementos que se elaboran y determinan mutua y continuamente en una actividad reflexiva de la que los "miembros" forman parte estableciendo la naturaleza de los acontecimientos en los que van situándose. De manera que las "circunstancias" de una acción no son anteriores e inalterables para la interpretación de la misma sino que han de interpretarse como los productos en evolución y modificables de las acciones que las constituyen.

Lo que caracteriza la reflexividad es que esos dos hechos están interrelacionados. Es decir, que la factualidad de la ocurrencia es su realización práctica. Hay que recordar a este respecto que la proposición teórica fundamental sobre los hechos sociales que la etnometodología opone a Durkheim es que los hechos sociales son "realizaciones prácticas". Una expresión indéxica no es por tanto un inconveniente o un obstáculo para el acceso a la realidad de los hechos sociales, sino el medio privilegiado de alcanzar su naturaleza específica en tanto que hechos.

Los hechos sociales se presentan como acontecimientos a través de las expresiones indéxicas, las cuales nos ponen en contacto con los hechos sociales. Las descripciones de los miembros de una sociedad, obtenidos en lenguaje natural, por el hecho de que son acontecimientos enunciativos localizados y contextuales, son un medio de acceder al carácter práctico del hecho social, puesto que en tanto que son acontecimientos u ocurrencias pueden ser descritos: la reflexividad de su factualidad es la condición del conocimiento de esta factualidad.

Importancia de la indexicalidad en el manejo de la información.

Iniciamos diciendo que el lenguaje natural es indexical. Esto implica que no puede tomar sentido independientemente de sus condiciones de uso y enunciación. Aunque una palabra tenga una significación transituacional, igualmente tiene una significación distinta en cada situación particular. Su comprensión profunda pasa por las características indicativas y exige que las personas “vayan más allá de la información que se les da”. Por lo tanto, las palabras sólo toman su sentido completo si son “ajustadas” a una situación de intercambio lingüístico. La significación de una palabra o de una expresión proviene de factores contextuales como la biografía del locutor, su intención inmediata, la relación única que mantiene con su oyente y las conversaciones pasadas. Al mismo tiempo reviste un carácter incompleto, es decir que algo cuyo significado no se capta en el momento, podrá manifestarse más tarde o bien que los comentarios pasados, pueden esclarecer comentarios presentes (Cicourel 1982, Coulon 1987).

Para el caso del tipo de conversación producida mediante la situación de entrevista es importante destacar, entonces, que la información que podemos obtener, solo puede ser comprendida en el contexto de un relato donde lo que se dice tiene que ser reconstruido una y otra vez en el marco de las condiciones de enunciación y en relación a comentarios pasados y futuros. Al mismo tiempo, implica que cuantos mayores sean nuestras posibilidades de captar elementos del contexto, estaremos en mejores condiciones para entender la indexicalidad del discurso o la información que nos quiere trasmitir nuestro entrevistado.